Nanotornillos metálicos, abre un mundo de oportunidades en la biomedicina

El avance de la ciencia y tecnología es imparable, acompañado con investigaciones y descubrimientos que aplican a distintos campos, que constantemente transforman la manera en cómo vives y te ayudan a adaptarte ante el mundo que demanda ese cambio constante.

Uno de esos campos que no deja de asombrar con sus descubrimientos y aplicaciones es la nanotecnología.

La nanotecnología es una parte de la ciencia y la tecnología sobre el control de la materia a escala atómica y molecular, esto significa que cosas que tienen unos 100 nanómetros de diámetro.

Cada uno de los tramos de un milímetro dividido en 1 millón de partes es un nanómetro (nm). Todos los objetos con un tamaño entre 1 y 100 nm entran dentro de la escala nano. Y esta nanotecnología incluye la fabricación de productos que usan piezas tan pequeñas, como dispositivos electrónicos, catalizadores, sensores, etc.

Los nanotornillos metálicos

Recientemente, la revista científica Science publicó un estudio sobre los resultados de las investigaciones del científico vasco, Luis Liz Marzán y el equipo que lidera del Centro de Investigación Cooperativa en Biomateriales BiomaGune de San Sebastián y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN).

La investigación fue realizada y coordinada por CIC biomaGUNE, pero contaron con la colaboración de grupos de investigación de otras organizaciones.

Estos incluyen la Universidad Complutense de Madrid, quienes se encargaron de los cálculos informáticos que muestran la formación de las estructuras helicoidales cuando se mezclan los dos tipos de tensioactivos.

También la Universidad de Vigo y la Universidad de Extremadura, encargadas de los cálculos teóricos de las propiedades ópticas de las partículas, y la Universidad de Amberes, quienes obtuvieron las imágenes de microscopía electrónica tridimensional y las reconstrucciones animadas de las partículas fabricadas.

Estas investigaciones dieron como resultado la creación de “nanotornillos”, mediante un mecanismo por el cual se depositan algunos átomos de oro sobre nanocilindros (también de oro), que se han sido elaborados formando una pequeñísima estructura helicoidal, similar a la de los tornillos que utiliza el cerrajero para instalar las bisagras a la puerta, pero en un tamaño nano.

¿Qué beneficios nos puede traer este descubrimiento?

La creación de esos nanotornillos, ha permitido que puedan interactuar con la luz de una manera más eficiente, lo que abriría las puertas a la detección de biomoléculas con más detalle.

Al poder controlar la estructura de la materia a estas escalas tan diminutas, se ha demostrado que se puede decidir, átomo a átomo, dónde se van a colocar y lograr así crear una estructura realmente complicada.

Con esta investigación se abre así una gran cantidad de posibilidades, tanto en aplicaciones de sus propiedades ópticas como en otras en el campo de la catálisis. Al mismo tiempo, podría conducir a una gran mejora en la síntesis de moléculas que serían de naturaleza biológica e importancia terapéutica.

Este mecanismo también podría aplicarse a las nuevas técnicas de imágenes biomédicas, para la fabricación de sensores, etc. Aún queda mucho trabajo por delante, pero sin duda que los científicos han logrado un gran avance.

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